04/06/2018

CUBIERTAS AJARDINADAS Y EL CALENTAMIENTO GLOBAL




CUBIERTAS AJARDINADAS COMO RESPUESTA AL CALENTAMIENTO GLOBAL Y AL EFECTO ISLA DE CALOR

Nacieron como una respuesta a la hambruna que dejó la II Guerra Mundial, cuando los alemanes debían cultivar sus alimentos en los techos de los edificios pues nadie tenía producción de víveres ni dinero para comprarlos. Poco a poco fueron el único recurso estético para tener una aproximación a la naturaleza ante tanta devastación que dejaron los bombardeos y ante la estrechez de los apartamentos donde debían habitar varias generaciones de familias que buscaban refugio.

Hoy, las cubiertas ajardinadas o techos verdes son el mejor recurso para reducir el calentamiento global y el mejor refugio para tomar un café o renovar ideas cuando la oficina privada no es el mejor escenario.

“Está demostrado que en climas cálidos, una cubierta puede guardar temperaturas de 60 grados centígrados mientras que si tiene una capa vegetal no supera los 10 grados centígrados. Esto ayuda a regular la temperatura interna de los ambientes residenciales y empresariales manteniéndolos 3 ó 4 grados más fríos que el exterior pero también bloqueando el frío cuando la temperatura es extrema, así se logra un ahorro de energía en calefacciones y equipos de climatización”. Precisamente, los rayos ultravioletas son los principales causantes del envejecimiento de las capas impermeabilizantes convencionales expuestas. Por eso, una capa vegetal sembrada con especies apropiadas es ideal para reducir los costes en el mantenimiento de este recurso, que es el que impide la formación de humedades y goteras. Además, de convertirse en un aislante ‘natural’ frente al ruido ambiental.

“Mientras se utilicen especies de follajes con raíces apropiadas para que no dañen la capa impermeabilizante y se use una capa de tierra (desde 8 centímetros) no será necesario tener mayor mantenimiento al riego semanal”. En una cubierta extensiva se instala una vegetación superficial como tepes o semillas de césped con algunas plantas ornamentales, que una vez consolidada no requiere de cuidados posteriores especiales más allá de un sistema de riego frecuente.

Se dice que una cubierta es intensiva cuando se incluye vegetación densa con plantas de tipo ornamental y arbustos, lo que exige fertilizantes, podado y riego posterior. De ahí la importancia de elegir el sistema de cubierta más apropiado para el día a día de la copropiedad.

Además, indican los expertos consultados, que son una buena forma de recuperar los espacios verdes que se destruyeron al levantar el edificio, pues al tener vegetación se atraen insectos que a su vez recuperan el interés de las aves y se vuelve a formar un pequeño ecosistema que ayuda a filtrar la polución y a incrementar la humedad en el aire.

Todas estas razones de conveniencia, bienestar y ahorro general han hecho que tanto goviernos estatales como federales o autonómicos estén dando incentivos públicos para fomentar la construcción o la adecuación de las cubiertas hacia las cubiertas ajardinadas o ecológicas.